Gustavo Valdez: “El radicalismo tiene que comenzar a levantarse”

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El reciente triunfo de  Vamos Corrientes  volvió a posicionar al gobernador Gustavo Valdés como una de las figuras más influyentes dentro de la Unión Cívica Radical. Su mensaje posterior a los comicios dejó en claro una premisa que trasciende lo provincial: “el radicalismo nacional tiene que comenzar a levantarse”. En un escenario político polarizado entre el kirchnerismo y el mileísmo, las palabras de Valdés reavivan el debate sobre el rol del radicalismo como opción de centro y de equilibrio en la política argentina.

La lectura que surge de estas elecciones no se limita al mapa correntino. El radicalismo, históricamente uno de los pilares de la democracia argentina, busca recuperar protagonismo nacional en un momento donde amplios sectores de la sociedad se muestran desencantados tanto con el oficialismo como con la irrupción de propuestas disruptivas que generan incertidumbre. En ese sentido, la figura de Valdés aparece como un puente entre la tradición y la necesidad de renovación.

El mandatario correntino evitó pronunciarse sobre los saludos y contactos con dirigentes opositores tras la elección, pero su insistencia en que el radicalismo debe “estar bien” marca un horizonte político más amplio. La UCR podría transformarse en una alternativa que convoque a quienes rechazan la lógica pendular entre el kirchnerismo y el mileísmo, ofreciendo un espacio de construcción política más moderado, con raíces históricas y experiencia de gestión.

De cara a las legislativas nacionales del 26 de octubre, Valdés anunció su respaldo a candidatos propios, subrayando la importancia de que Corrientes tenga representación genuina en el Congreso. Esta postura refuerza la idea de un radicalismo que, desde lo local, busca proyectarse hacia el plano nacional. El desafío será articular esa fuerza dispersa y presentar un proyecto que no solo represente a una provincia, sino que se instale como una opción real de gobierno frente a los modelos en pugna.