Con la llegada de las altas temperaturas, los vecinos de Laguna Naineck vuelven a padecer los imprevistos cortes de energía eléctrica que, sin previo aviso, interrumpen las actividades cotidianas. La falta de estabilidad en el servicio se convierte en un problema que impacta de lleno en la vida de los usuarios, quienes ven alterada su rutina diaria y enfrentan contratiempos innecesarios.
Los perjuicios alcanzan a comerciantes que dependen de la energía para conservar mercaderías, a estudiantes y docentes que se ven imposibilitados de cumplir con sus obligaciones, oficinas públicas y de salud, e incluso a pacientes electrodependientes que requieren un suministro constante. En muchos casos, los cortes se prolongan durante varias horas, generando pérdidas económicas y exponiendo a la comunidad a situaciones de riesgo que podrían evitarse con una mínima previsión.
La empresa prestadora, sin embargo, guarda silencio frente a estos reiterados inconvenientes y nunca informa las razones que originan las interrupciones. Lo único que sí se hace cumplir con rigor es la exigencia del pago del servicio, donde la morosidad no se tolera. Este contraste entre la falta de respuestas y la estricta obligación de abonar las facturas alimenta el malestar de los usuarios, quienes exigen soluciones de fondo para un servicio esencial que debería garantizarse con eficiencia y responsabilidad.



