MÁXIMA TENSIÓN: Estados Unidos endurece su postura y parece inminente un ataque a Irán

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Donald Trump suspende diálogo, alienta protestas internas y eleva la presión militar.

La relación entre Washington y Teherán atraviesa un punto crítico marcado por una máxima tensión, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara la cancelación de todo diálogo con las autoridades iraníes y dejara abierta la puerta a una eventual acción militar. El mensaje, difundido a través de su red Truth Social, se produjo en medio de protestas masivas en Irán y de una represión que, según organizaciones de derechos humanos, ya dejó cientos de muertos.

El endurecimiento del discurso llegó después de que trascendiera un contacto informal entre el canciller iraní, Abás Araqchi, y el enviado especial de Estados Unidos para Medio Oriente, Steve Witkoff, con el objetivo de reducir la escalada. Sin embargo, esas gestiones quedaron rápidamente desactivadas por las amenazas de Washington y por la advertencia de Trump a ciudadanos estadounidenses para que abandonen Irán ante un posible agravamiento del conflicto.

Víctimas

Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt confirmó que el presidente no descarta acciones militares, una definición que incrementa la incertidumbre regional. En paralelo, Canadá pidió a sus ciudadanos que salgan «sin demora» del territorio iraní y señaló rutas terrestres hacia Turquía y Armenia, una señal habitual en escenarios previos a crisis de seguridad mayores.

El escenario interno iraní también influye en la dinámica internacional. Organizaciones como Human Rights Activists News Agency y la Organización Iraní de Derechos Humanos estiman entre 544 y 648 los manifestantes muertos por la represión estatal, cifras que alimentan la presión política y diplomática sobre Teherán.

Preocupación

En el plano geoestratégico, los países del Golfo observan con inquietud la posibilidad de un ataque estadounidense. Arabia Saudita, Omán y Catar transmitieron en privado a Washington su rechazo a una intervención militar, al advertir que un conflicto abierto pondría en riesgo el tráfico por el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Riad incluso aseguró que no habilitaría su espacio aéreo para una ofensiva contra Irán.

Analistas regionales señalan que una desestabilización profunda del régimen iraní podría generar efectos dominó en Medio Oriente, afectar los mercados energéticos globales y terminar perjudicando a la propia economía estadounidense. /BaeNegocios

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