Monseñor Conejero:»Hay muchas desigualdades inicuas, y por más que se intente justificar con modelos igualitarios, la realidad es otra»

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En la Misa de Año Nuevo, celebrada en la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, el obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego, instó a la comunidad a reflexionar sobre las desigualdades sociales y a comprometerse con un mundo más justo y fraterno. Además, advirtió sobre los desafíos económicos que enfrenta la sociedad local.

El obispo de la Diócesis de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego, presidió la Misa de Año Nuevo en la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, donde invitó a los fieles a dar gracias por el don de la vida, escuchar la Palabra de Dios y comprometerse activamente con la paz, la justicia y la fraternidad. En un mensaje cargado de reflexión social, también abordó las graves desigualdades que afectan a sectores vulnerables de la provincia.

Durante su homilía, el prelado resaltó que «Dios es bueno y quiere lo mejor para sus hijos» y recordó la bendición bíblica pedida por Moisés para el pueblo de Israel, como signo de protección y paz. En ese contexto, destacó que la verdadera bendición proviene del Señor, quien ofrece la Palabra como guía para encontrar el sentido y la verdad de la vida.

Monseñor Conejero subrayó que Jesús es la Palabra definitiva del Padre y enfatizó la importancia de escuchar la enseñanza de Cristo por encima de los discursos vacíos. «Hay que escuchar, pero no a cualquiera, sino a Jesús, el Señor», afirmó, alentando a los fieles a profundizar en una fe auténtica, fundamentada en el silencio, las actitudes y las enseñanzas del Salvador.

En consonancia con la intención del Papa para el mes de enero, el obispo invitó a orar no solo desde los deseos personales, sino a través de la Palabra. Además, recordó la llamada de los obispos argentinos a que los frutos del Año Santo Jubilar contribuyan a la construcción de un mundo más justo, pacífico y fraterno.

En un tramo de su homilía, monseñor Conejero se refirió a la dura realidad social que atraviesa la sociedad formoseña, mencionando las profundas desigualdades económicas y sociales. Habló de la falta de trabajo digno, la difícil situación de muchas familias para llegar a fin de mes, y la precariedad de los más vulnerables, remarcando que estas problemáticas no pueden ser ignoradas. «Hay muchas desigualdades inicuas, y por más que se intente justificar con modelos igualitarios, la realidad es otra», advirtió, haciendo referencia a la falta de empleo estable y la creciente pobreza que se observa en las calles.

El obispo mencionó, además, las dificultades económicas que enfrentan muchas familias formoseñas: «Uno escucha a la gente en los barrios, que apenas llega a fin de mes, que no tiene para pagar el agua o la luz. Hay familias que se privan de lo esencial para sobrevivir», señaló, haciendo un llamado a no ignorar la difícil situación que atraviesan los sectores más desfavorecidos. «No nos engañemos, esto no es el paraíso terrenal», subrayó, instando a la comunidad a ser consciente de la desigualdad que persiste.

Sin embargo, monseñor Conejero no ofreció un mensaje de desesperanza. «Este no es un llamado al desánimo, sino a la acción. La Iglesia tiene una hermosa doctrina social, que busca el bien común, y nosotros debemos hacer lo posible para aliviar estas realidades», afirmó, llamando a los fieles a comprometerse activamente con la mejora de la situación social y económica.

El obispo también abordó el tema de las disparidades salariales, mencionando que «es injusto que un diputado gane una suma exorbitante mientras que un trabajador no llega a fin de mes». En ese sentido, sostuvo que es necesario «ser realistas y tener buena voluntad para buscar una justicia verdadera», en la que se promueva un reparto más equitativo de los recursos.

Finalmente, en el marco de la Jornada Mundial de la Paz, monseñor Conejero citó al Papa Francisco al pedir por una «paz desarmada y desarmante», haciendo un llamado a reconsiderar las prioridades del gasto público. Criticó el aumento de los presupuestos destinados a armamentos, que, según él, desvían recursos de áreas esenciales como la educación, la salud y la convivencia fraterna.

La celebración concluyó con una invocación a Santa María, Madre de Dios, pidiendo su intercesión por la paz y el futuro de Formosa y del mundo entero. Con su mensaje, monseñor Conejero instó a la comunidad a tomar un compromiso real con la justicia social, la equidad y la paz, reconociendo las injusticias pero trabajando con esperanza por un futuro mejor.