La Agremiación Voz Docente considera irrisorio el aumento salarial anunciado por el gobernador Gildo Insfrán y repudia enérgicamente sus gestos de pretendido adoctrinamiento escolar.
El 14 por ciento no satisface las expectativas mínimas de la docencia formoseña, que arrastra una pérdida de poder adquisitivo enorme. Menos añun cuando la suba a pagarse en dos tramos, ni siquiera en uno-, corresponde a todo el primer semestre del año.
La inflación mensual, que viene creciendo y que ya está en prácticamente en el 3 por ciento mensual, le vuelve a ganar así al salario docente, que no solamente viene corriendo de atrás hace tiempo, sino que cada día alcanza para menos.
Con una canasta Familiar –o básica total- por encima 1.300.000 pesos y maestros en actividad que no llegan a ese piso, el resultado son miles de trabajadores de la educación por debajo de la línea de pobreza en Formosa. Ni hablar de jubilados, que apenas llegan a la mitad.
Es lamentable el desprecio del gobierno provincial por quienes sostienen la educación en las escuelas. Las palabras elogiosas del gobernador en la EPEP Nº 548, al inaugurar el ciclo lectivo 2026, no se corresponden en la realidad con la retribución que reciben quienes contra viento y marea hacen posible el aprendizaje de niños y jóvenes en toda la provincia.
Por otra parte, no merece sino un repudio enérgico de nuestra Agremiación el nuevo gesto de adoctrinamiento de alumnos que tuvo lugar durante dicho acto.
Se trata de una muestra de endiosamiento propia de regímenes autoritarios que consideran a sus gobernantes seres providenciales, cuando a todas luces no lo son.
El «querido Tío Gildo» que le dedicó un niño a instancias de adultos «adoctrinadores, es una muestra degradante de educación. Ocurre cuando un político se siente por encima de todo y cree que los recursos que se destinan a proveer útiles e indumentaria al alumnado salen de su peculio y no de los bolsillos de los contribuyentes.
Nada para celebrar, pues. Al contrario, el rechazo y el repudio emergen con fuerza cuando la docencia siente que se profundiza la desvalorización de su trabajo y cuando percibe la insistencia del gobierno provincial en convertir a las escuelas en unidades básicas promotoras de un mentado «modelo formoseño» que nos hunde en la pobreza./ElComercial



