Mientras la provincia de Formosa exhibe al PAIPPA como su “programa modelo” de impulso a los productores familiares, en los hechos termina funcionando como una maquinaria implacable que empobrece aún más a quienes intenta mostrar como beneficiarios.
Ese contraste queda dolorosamente al descubierto con las denuncias realizadas por productores bananeros del norte provincial, quienes revelaron que el Gobierno compra la fruta procesada a un precio irrisorio y, en algunos casos, paga recién tres meses después.
Según la filial Laguna Naineck de la Federación Agraria Argentina, el precio oficial que paga el PAIPPA es de $5.250 por caja de banana madura puesta en camión. Pero detrás de esa cifra —que suena plausible sólo en un despacho oficial— está la realidad. El productor, además de cultivar y cosechar la fruta, debe cubrir con su propio bolsillo el cajón vacío, el empaque, la maduración en cámara y el traslado hasta el camión oficial. Todo ese proceso implica un costo aproximado de $3.750 por caja.
El resultado es indignante: de los $5.250 informados, sólo $1.500 llegan efectivamente al bolsillo del productor. Y si se tiene en cuenta que cada caja contiene 25 kilos de banana, el ingreso real queda en unos $60 por kilo.El panorama es aún más grave si se observa el contexto general del sector: Formosa perdió más del 90% de su superficie cultivada con banana en los últimos años. Es decir, la política provincial no sólo no logró sostener la actividad, sino que la condujo a una situación crítica: menos tierras plantadas, menos productores en pie y más concentración.
Peor aún: el poco cultivo que queda debe soportar el destrato del principal (y casi único) comprador del mercado interno local —el propio Gobierno— que paga lo que quiere, cuando quiere y en cantidades mínimas. Y cuando paga, lo hace después de 60 o 90 días, empujando a los productores al endeudamiento.
Así, el círculo se cierra: destrucción de la producción local, precios humillantes, atraso en los pagos y dependencia casi absoluta del Estado. Mientras en los discursos oficiales se repite el libreto del “modelo productivo autónomo”, abajo, en el campo, lo que reina es la resignación.
En cualquier provincia del país, semejante comportamiento se identificaría como abuso de poder económico. En Formosa, simplemente se lo llama “política pública”./RadioParque



