Desde temprano, miles de personas comenzaron a llegar a Villa Domínico. Con el paso de las horas, la despedida a Carlos Alberto «Indio» Solari se convirtió en una de las mayores concentraciones populares registradas para un músico argentino.
El domingo 7 amaneció con largas columnas de seguidores rumbo al Microestadio Gatica, ubicado en el Parque Los Derechos del Trabajador, en Villa Domínico, partido de Avellaneda. Allí, desde las 10 de la mañana, una hora antes de lo previsto, comenzó el velorio público del histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Dos días antes, el viernes 5 de junio, la noticia de su muerte había sacudido al país. Solari, de 77 años, fue hallado en la piscina de su vivienda de Parque Leloir. La autopsia determinó que sufrió un accidente cerebrovascular y que el fallecimiento fue inmediato.
La capacidad simultánea del microestadio era de apenas 180 personas. Afuera, la realidad era otra. Desde las primeras horas de la tarde, las filas crecieron hasta ocupar decenas de cuadras. A las 15.35, la columna de personas ya alcanzaba el Puente Pueyrredón, a unos siete kilómetros del lugar de despedida.
La espera avanzaba lentamente. Familias enteras, grupos de amigos y seguidores de distintas generaciones permanecían durante horas con la intención de ingresar unos minutos al recinto. Muchos llevaban remeras, banderas y recuerdos relacionados con la trayectoria del músico.
A las 17.25, cuando ya se cumplían ocho horas desde la apertura, cientos de miles de personas continuaban en la fila. El flujo estimado alcanzaba las 15.000 personas por hora que atravesaban el predio, una cifra que obligó a reforzar permanentemente los operativos de organización y seguridad.
La dimensión de la convocatoria quedó reflejada poco después. A las 19.15, fuentes del Ministerio de Seguridad estimaban que cerca de un millón de personas habían pasado o permanecían vinculadas a la despedida. La cifra ubicó al velorio entre los más masivos de la historia reciente argentina.
Las primeras lluvias de la tarde modificaron parcialmente el panorama. Cerca de las 18, la fila comenzó a reducirse y pasó de superar las 70 cuadras a unas 20. Aun así, el movimiento de personas continuó de manera constante.
Mientras la noche avanzaba sobre Villa Domínico, los organizadores evitaban fijar una hora de cierre. La posibilidad de extender la despedida hasta el lunes o incluso el martes permanecía bajo evaluación, ante una concurrencia que seguía llegando desde distintos puntos del país./DiarioEpoca



