Antes de que se difundieran los datos oficiales, Sergio Massa reconoció la derrota y felicitó a Milei

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La desolación era tangible en el Complejo C desde antes de la confirmación; operativo de seguridad reforzado; un discurso rápido y un búner que rápidamente quedó desierto

«Cuando perdés, hay que perder rápido», es una de las frases de cabecera de Sergio Massa, que esta noche admitió la derrota en el balotaje antes de que se difundieran los resultados oficiales. El candidato de Unión por la Patria (UP) había llegado a las 19.15 al Complejo C, sobre la avenida Corrientes, en el barrio de Chacarita, con un gesto adusto que se ofreció como una síntesis del clima pesimista que ya atravesaba al oficialismo. «Los resultados no son los que esperábamos y me he comunicado con Javier Milei para felicitarlo», dijo desde el escenario, a las 20.10. «Los argentinos eligieron otro camino», abundó, y se ofreció para realizar una transición ordenada con el presidente electo.

En el escenario Massa estuvo acompañado por el líder de La Cámpora y diputado, Máximo Kirchner; su esposa y titular de Aysa, Malena Galmarini; su cuñado y director del Banco Provincia, Sebastián Galmarini; el gobernador bonaerense, Axel Kicillof; el ministro bonaerense, Andrés Larroque; el jefe de Gabinete y candidato a vicepresidente, Agustín Rossi; el vicejefe de Gabinete y hombre clave de la campaña, Juan Manuel Olmos; el ministro del Interior, Eduardo «Wado» de Pedro; el legislador provincial, Rubén Eslaiman,; la titular de la Cámara Baja, Cecilia Moreau; el intendente de San Fernando, Juan Andreotti; la ministra bonaerense, Cristina Álvarez Rodríguez; y el jefe de asesores de Kicillof, Carlos Bianco.

Al igual que en las PASO y en las generales no estuvieron ni Alberto Fernández, ni Cristina Kirchner. Mientras que la vicepresidenta viajará en las próximas horas a Roma, Italia, Fernández deberá encarar formalmente el proceso de traspaso con Milei. El mandatario recuperará así, aunque por un breve lapso, el protagonismo que perdió a lo largo del último año, cuando Massa consolidó su poder en Hacienda y se transformó casi en un presidente de hecho.

Tras el discurso de Massa, Fernández usó su cuenta de la red social X para agradecer a ambos y referirse a la transición con Milei: «Confío en que mañana mismo podamos empezar a trabajar con Javier Milei para garantizar una transición ordenada».

Mientras daba su discurso, Massa habló de convivencia y un hombre en medio del público empezó a gritar: «convivencia las pelotas» y «con los defensores de genocidas asesinos, no». Sus gritos irrumpieron con fuerza en medio de pedidos de que se calle. No lo hizo y buscaron sacarlo. Massa levantó la voz, hizo un remate y surgió un aplauso que se extendió y fue la oportunidad en que Seguridad aprovechó para sacarlo. El resto fue sereno y los invitados de la planta baja se fueron antes de las 21, en un búnker que quedó desierto sin haber alcanzado nunca su pico máximo. Arriba quedaron los funcionarios y referentes más importantes, en un clima de total desolación.

Horas antes, a medida que caía la tarde ya había ido pasando de la expectativa y un optimismo moderado a las caras largas y una música cada vez más nostálgica. En la planta baja había pocos invitados, en el segundo piso, los vips. Afuera, una multitud esperaba una victoria que se escurrió velozmente. Adentro, las caras de los funcionarios y voceros fueron una postal de las tristeza que contrastó con la alegría que colmo el mismo búnker hace menos de un mes, en la noche del triunfo de las generales.

El declive del optimismo en el búnker se aceleró al caer la tarde. «Hay que esperar», repetían los funcionarios sobre los datos oficiales y como respuesta a las proyecciones que circularon desde temprano y que ubicaban a Milei como potencial ganador de este balotaje. «No tenemos números. No encargamos bocas de urna, esos datos los mueven ellos».

Con varias cuadras a la redonda cortadas al tránsito, el búnker era este domingo una fortaleza que extremó sus medidas de seguridad en relación a las elecciones generales de octubre. La militancia rodeó el lugar con banderas, bombos y batucadas, en especial sobre la avenida Dorrego y parte de Corrientes. Smata, Uocra, Movimiento Evita, La Cámpora, y Barrios de Pie son algunos de los presentes. Cada vez son más y las caras más tristes.

Massa llegó desde su casa en el barrio privado «Isla del sol», en Rincón de Milberg, en el Municipio de Tigre, que gobernó en dos períodos y que se transformó en trampolín para su carrera política.

Massa votó este mediodía en la Escuela Nº 34 de Tigre. Tenía como número de orden el 22, «el loco» en la Quiniela. Entró al lugar con su hijo menor, Tomás. Afuera quedó Malena Galmarini, su esposa desde hace 22 años y compañera de vida desde hace 27. Titular de AySA, Galmarini votó poco después en otro centro del mismo distrito. Mientras esperaba a Massa recibió el afecto de los vecinos del lugar, que le gritaban «futura primera dama». Una denominación que, de llegar Massa a la Presidencia, Galmarini promete no usar. Lo considera «anacrónico».

El ministro de Economía fue recibido al grito de «Massa presidente», pero también lo esperó un grupo de ocho chicos con carteles que reclamaban mejores condiciones para la escuela y la construcción de un edificio para la secundaria, que hoy comparte el establecimiento con la primaria y que, según dijeron, el candidato había prometido. Consiguieron su foto después del sufragio de Massa.Después de votar, y con tono moderado, Massa dijo: «Es una elección que define qué país vamos a transitar en los próximos años. Es una elección sumamente importante y queremos que por eso se dé con la responsabilidad de todos los que interferimos en el proceso electoral». Estaba parado delante de una gran bandera argentina en el patio del colegio, donde organizaron la conferencia de prensa. La retiraron luego de la partida del ministro.

Massa evitó responder si Horacio Rodríguez Larreta sería su ministro de Economía, aunque fue la pregunta que más se repitió. Fue luego de que la conductora Pamela David, esposa de Daniel Vila, uno de los empresarios amigos del tigrense, escribiera en X (ex-Twitter): «Anoche comí con Sergio Massa. De ser el presidente electo, su Ministro de Economía será Horacio Rodríguez Larreta».

Quien le contestó fue Milagros Maylin, pareja del alcalde. «Ayer cené con Rodríguez Larreta. Me dijo que jamás sería parte de un gobierno kirchnerista. Milanesas con puré, como casi siempre», escribió en Instagram.