Combustibles treparon 75% en menos de un mes, pero habrá más aumentos

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El litro de nafta superó los $700, pero todavía hay 3 factores que seguirán presionando sobre los precios: el import parity, los impuestos y el barril criollo.

Javier Milei comenzó su presidencia con el litro de nafta en unos $400, luego de que en las horas previas a la asunción, YPF aplicara una suba del 30%, tras semanas de congelamiento en los precios. Esa misma semana, las estaciones de servicio aplicaron una nueva suba de entre 35-40% luego de la devaluación del tipo de cambio oficial, que pasó de $350 a $800. Tres semanas más tarde, este miércoles las refinadoras aplicaron un nuevo incremento en torno al 27%.

Así, el litro de nafta súper de YPF en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó los $700, por lo que en menos de un mes trepó 75%. Sin embargo, no será el último aumento. Habrá tres factores que seguirán presionando sobre los precios: tender al import parity, la aplicación del impuesto a los combustibles y el fin del barril criollo.

Según fuentes del sector privado, las subas del último mes se debieron al retraso en los precios durante el último año, cuando las naftas tenían topes de aumentos mensuales del 4%, muy por debajo de la inflación. Además, por el salto del tipo de cambio de más del 100%, que no se había trasladado en su totalidad. Y finalmente por el aumento de los biocombustibles, que se utilizan como cortes para los combustibles fósiles.

Próximas subas

El primer factor es el import parity: se trata de la paridad de importación, esto es, cuánto costaría el combustible si hubiera que importarlo. Isabelino Rodríguez, presidente de la Confederación de Entidad de Comercio de Hidrocarburos (Cecha) aseguró que el import parity se encuentra entre 1 y 1,20 dólares. Con un dólar oficial en $831 según el tipo de cambio del Banco Nación, todavía esa paridad no fue alcanzada.

De todos modos, para el consultor Cristian Bergmann, el reacomodamiento de precios lleva a los combustibles a empardar la paridad de importación, lo cual «pone en igualdad de condiciones a los productores integrados (YPF y Axion) y los importadores (Puma, Shell, entre otros)». En este sentido, Bergmann opinó que los aumentos mejoran «sustancialmente» el flujo de caja de YPF, que abastece el 55% del mercado de combustibles.

El segundo factor es el impositivo: sobre el litro de nafta deberían recaer dos impuestos (el impuesto a los combustibles líquidos ICL y al dióxido de carbono IDC) que deberían actualizarse de manera trimestral por inflación. Desde el 2021 la aplicación de ese tributo se postergó nueve veces. La última vez fue en noviembre, en medio de la campaña electoral, donde el candidato Sergio Massa volvió a posponerlo hasta febrero del 2024. Por este motivo, el peso de los impuestos en el litro de nafta cayó 15 puntos en 5 años.

Por lo que el mes que viene debería volverse a aplicar este tributo. En el sector hay dos dudas: cuándo y cómo se volverá a aplicar. Sobre el cuándo, debido a que si se aplicara todo de una sola vez, cuenta con un atraso del componente impositivo del 156%, según el consultor Cristian Bergmann. Sobre el cómo, fuentes de LLA aseguran que quieren que siga existiendo el impuesto, pero que buscarán “reformularlo”, para que deje de aplicarse trimestralmente y que sirva como “amortiguador” a los vaivenes de precios internacionales. En la ley ómnibus no hay mención al tema.

El tercer factor está relacionado al llamado “barril criollo”, que es el precio que las refinadoras pagan por el barril de petróleo a las petroleras, a un valor inferior al precio de exportación. Fuentes del sector privado afirmaron que el barril criollo se encuentra en el mercado en torno a los 59 dólares, mientras que a nivel internacional el Brent trepa a casi 80 dólares. El proyecto de ley ómnibus elimina el barril criollo, al plantear que «El Poder Ejecutivo no podrá intervenir o fijar los precios de comercialización en el mercado interno en cualquiera de las etapas de producción». Por lo que las refinadoras locales pasarían a pagar el barril a precio internacional. De todos modos, para que esta medida avance, el proyecto de ley deberá ser aprobado en el Congreso.

Finalmente, de aprobarse la ley ómnibus podría haber un cambio en el sector de los biocombustibles que también tendría impacto en los precios. Así lo planteó Bergmann: «¿Qué regulación tomará el Gobierno sobre el corte de biodiesel y bioetanol? En el proyecto de ley ómnibus se plantea la desregulación (actualmente el precio es fijado por el gobierno nacional y las empresas petroleras y agroexportadoras no tienen permitido intervenir en ese mercado). También hay un interrogante sobre el corte actual de los combustibles con bio: del 12% del bioetanol que se produce con derivados de caña de azúcar y maíz y del 7,5% de biodiesel en base a aceite de soja». (ambito.com)