Un productor de Misión Tacaaglé explicó que gran parte de la producción local debe viajar a Buenos Aires para ser lavada, clasificada y reembolsada antes de llegar a los mercados. Mientras el kilo se paga a unos 150 pesos en origen, puede multiplicar varias veces su valor una vez procesado.
La batata es uno de los cultivos tradicionales de la zona norte de Formosa y representa una importante fuente de ingresos para numerosos productores. Sin embargo, detrás de cada cosecha existe una realidad que se repite año tras año: gran parte del valor agregado de la producción termina generándose fuera de la provincia.
Así lo explicó Gustavo Regonat, productor de Misión Tacaaglé, quien se dedica principalmente al cultivo de batata, zapallo y calabaza. Según detalló, la falta de infraestructura para el acondicionamiento de la producción obliga a enviar la mercadería a otras provincias antes de que llegue a los principales centros de consumo del país.
«Nosotros producimos la batata, la cosechamos y la enviamos, pero después el lavado, la clasificación, el empaque y la comercialización se hacen en otro lugar», señaló.
Regonat indicó que cada año trabaja entre 70 y 80 hectáreas de batata, un cultivo que demanda una importante inversión en mano de obra y cuidados permanentes.
«No es un cultivo que uno siembra y se sienta a esperar. Hay que producir los plantines, hacer la plantación, controlar insectos, enfermedades y acompañar el desarrollo del cultivo durante todo el ciclo», explicó.
El productor comentó además que las condiciones climáticas vienen generando dificultades en las últimas campañas. Primero fue la sequía y actualmente el exceso de lluvias y las bajas temperaturas afectan la actividad.
«Llovió muchísimo para nuestro sistema de producción y ahora también nos está acompañando el frío. Las heladas empiezan a marcar las plantas», sostuvo.
A pesar de las dificultades, la producción continúa abasteciendo mercados de gran consumo como Buenos Aires, Rosario y Córdoba. También una parte se destina a la industria para la elaboración de dulce de batata y, más recientemente, a la fabricación de snacks y chips.
Sin embargo, el principal problema aparece una vez terminada la cosecha.
Según explicó Regonat, gran parte de la producción formoseña es enviada a lavaderos ubicados en San Pedro, provincia de Buenos Aires. Allí la batata es acondicionada, cepillada, clasificada y reembolsada en presentaciones más pequeñas para luego ingresar al Mercado Central y otros centros de distribución.
Ese proceso genera una diferencia significativa en el valor comercial del producto.
«Hubo momentos en que nosotros vendíamos el kilo a 150 pesos y después esa misma batata llegaba al mercado entre 600 y 700 pesos», ejemplificó.
Para el productor, la instalación de lavaderos y salas de empaque en la región permitiría mejorar los ingresos de quienes trabajan la tierra y generar nuevas oportunidades laborales.
«Necesitamos por lo menos un lavadero y una sala de empaque. Hoy estamos perdiendo espacio frente a otras zonas que ya cuentan con esa infraestructura y pueden llegar directamente al consumidor», afirmó.
Actualmente la producción suele salir de Formosa en bolsones de aproximadamente 400 kilos o en bolsas tradicionales. Una vez procesada fuera de la provincia, vuelve al circuito comercial con una presentación diferente y un valor mucho mayor.
Regonat considera que el desafío pasa por organizar una estructura que permita concentrar la producción y comercializarla desde el propio territorio provincial.
«Tiene que ser un trabajo conjunto entre productores y personas que se encarguen de la comercialización. Uno solo no puede producir, lavar, vender y cobrar al mismo tiempo. Hace falta organización y una estructura que permita agregar valor acá», sostuvo.
Mientras tanto, miles de toneladas de batata continúan saliendo cada año de los campos formoseños hacia otras provincias, donde se realiza la etapa más rentable de la cadena comercial. Una situación que, según los productores, limita el desarrollo de las economías regionales y reduce las posibilidades de generar empleo e inversión en el interior provincial./ElComercial



