La inflación de enero bajaría un poco, pero continuaría arriba del 20% empujada por la suba de la nafta

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. Las consultoras pronostican entre 20 y 25% para el primer mes del año, por el arrastre estadístico y por los nuevos aumentos del combustible, transporte y prepagas.
. «Estamos en la fase más dura de la corrección de los precios relativos», dicen los expertos.

Tras un fin de año muy caliente en materia de precios, la inflación de enero bajaría un escalón, pero continuaría en niveles muy altos. Según las consultoras privadas, existe un doble reacomodamiento hacia arriba (valores que continúan rezagados, como servicios privados, transporte y combustibles) y también para abajo (remarcaciones excesivas como cobertura que retroceden, como por ejemplo, algunos alimentos y textiles). Por ahora los pronósticos para el primer mes del año oscilan entre 20 y 25%, esto es unos puntos por debajo de un diciembre al rojo vivo.

El Gobierno reconoció este miércoles que la inflación del mes anterior (que se conocerá oficialmente el próximo 11 de enero) rondará el 30% de tal manera que la acumulada en 2023 rozaría el 200%. «Entendemos que el problema inflacionario es una de las grandes batallas que tenemos para dar y que estamos dando, y sabemos muy bien cómo terminar con la inflación, pero es un proceso largo», dijo hoy el vocero presidencial, Manuel Adorni, que calificó la herencia recibida como «un desastre».

Adorni, economista de profesión, detalló las consecuencias de la gran distorsión que había en algunos precios, «como los de los combustibles o en materia cambiaria», en los aumentos generalizados registrados en las últimas semanas. Por lo pronto, las consultoras estiman que entre 9 y 13% se trasladarán a enero, lo que anticipa otro índice del costo de vida muy negativo. ¿Desde dónde? No está claro porque hay mucha dispersión en cuanto a los pronósticos.

Para Abeceb, la inflación de diciembre fue de 31,2% y prevén para enero entre 25 y 26%. «Se espera una nueva ronda de ajustes en combustibles, algo menos en alimentos, prepagas y otros servicios sobre todo en el AMBA, todo como consecuencia de la distorsión de los precios relativos», dijo a Clarín Elisabeth Bacigalupo, economista jefe de esa consultora. Sebastián Menescaldi, director asociado de Eco Go, Sebastian Menescaldi, calcula que con el 10% de arrastre estadístico de diciembre, más las subas de precios de servicios regulados (transporte, prepagas, comunicaciones), proyecta que enero «cerrará entre 22 y 23% de inflación».

Menescaldi cree que «probablemente los aumentos en alimentos estén desacelerando y se empiezan a normalizar; otros precios ya encuentran límites en la demanda, como en el rubro textil, Lo que ocurrió es que hubo muchas remarcaciones de cobertura por la incertidumbre y ahora se reacomodan para abajo ante la falta de ventas», subraya el especialista.

De cualquier manera, se presume que el registro de diciembre será el más alto desde la hiperinflación de 1990. «El IPC (Indice de Precios al Consumidor) evidenció una notable aceleración en diciembre, pasando del 12,7% en noviembre a un 24,7% el mes pasado, siendo esta la mayor variación mensual en la historia del índice», señala el último informe de Ecolatina.

La consultora agrega que la inflación interanual trepó a 212,3%, «bien por encima del 95,7%» del mismo mes del año pasado». Al igual que otras consultoras, Ecolatina explica que «la aceleración respondió particularmente a la dinámica del desarme de los acuerdos de precios (Precios Justos) y al traslado a precios del salto en el tipo de cambio oficial de mediados de mes (+118%)».

Así aluden al salto del dólar oficial, que pasó de $ 365 a $ 800 a mediados de diciembre, lo que repercutió en los aumentos generalizados en productos muy dependientes de los insumos importados (electrónicos, motos, autos, entre otros) y a la finalización de los programas anti inflacionarios del gobierno anterior, que establecía topes a las alzas mensuales muy por debajo de la inflación, y a los precios de los combustibles, que venían «pisados». Justamente, YPF y Shell aumentaron ayer a medianoche entre 25 y 26% las naftas y el gasoil.

«Para enero estimamos una inflación por encima del 25%, mientras que para diciembre creemos que rondaría el 28%. Es decir, esperamos inflaciones mensuales similiares en diciembre y enero, acumulando más de un 60% en solo dos meses», introduce Florencia Iragui, economista de LCG. La experta añade que «diciembre fue un mes en el que, por la incertidumbre del cambio de gobierno, la inercia de la inflación anterior, el salto en el tipo de cambio oficial y la caída del programa «Precios Justos», los alimentos se elevaron sensiblemente: en las 4 semanas registraron una variación punta a punta del 36%».

«Este porcentaje -continúa Iragui- deja un fuerte arrastre que, si por alguna razón en las próximas 4 semanas la variación de precios fuese 0%, el aumento promedio sería 12%. Esto solo en alimentos. Si imaginamos esto en todos los rubros, vemos que es difícil que la inflación mensual de enero sea mucho menor a la diciembre».

Los economistas toman que en cuenta que ya hubo anuncios de aumentos en combustibles, prepagas, colectivos y subtes, lo que «deja un primer mes del año muy difícil para el bolsillo aunque sabemos que pueden ser categorías que se encontraban algo atrasadas respecto a la inflación general», insiste Iragui.

Santiago Romero Manoukian, de Ecolatina, coincide en que «ya se observan aumentos en varios rubros, por lo cual la inflación de enero, una vez más, estará por encima del 20%, aunque en principio esperamos que esté un poco por debajo de diciembre, pero una inflación acumulada para el bimestre muy elevada».

«Estamos en el ojo del huracán, en la fase más dura de la corrección de los precios relativos. donde los que estaban rezagados no sólo que tienen que subir mucho, sino por arriba del promedio para reacomodarse», opina este economista. A su entender, el Gobierno intenta concentrar la mayoría de los aumentos en el primer trimestre del año, mientras transcurre su luna de miel con la sociedad. «Eso claramente lo estamos viendo con los combustibles», concluye. (clarin.com)