RIVER: La era Demichelis arrancó con una derrota por penales

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Tras el 0-0 en los 90′, Otarola, arquero de Unión La Calera, tapó tres penales y le dio el triunfo al equipo chileno en el amistoso que se jugó en San Luis.

De los nervios y la expectativa del debut al primer sacudón en apenas seis minutos. Mientras todos los focos estaban puestos en Martin Demichelis, absolutamente todos los ojos se concentraron en Matías Kranevitter. Era la vuelta tan esperada, la que había soñado tantos años, la que los hinchas venían palpitando y siguiendo a pesar de la época mundialista. Pero una patada a los seis minutos del amistoso contra Unión La Calera en La Pedrera cambió todo.

Seis minutos. Ni el peor guionista lo hubiera escrito. El volante controla, quiere tocar de zurda y el joven chileno César Pérez va al piso para evitarlo, con la impericia de que con su rodilla izquierda se llevó puesto el tobillo derecho de Kranevitter, haciéndole palanca contra el césped y doblándoselo. Seis minutos. Ni siquiera se podía parar, no tenía estabilidad. Y así como los médicos lo retiraron del campo de juego, se lo llevaron a una clínica puntana para hacerle una placa que determinó que sufrió una fractura de tobillo.

Barco se lleva la pelota. Prensa RiverBarco se lleva la pelota. Prensa River
Demichelis, así, ya suma su primer dolor de cabeza en el poco tiempo que lleva como DT del club. Sin Kranevitter, pierde a un jugador que prometía tener bastante rodaje en la mitad de la cancha, siendo una opción fiable para darle juego al equipo al lado de Enzo Pérez, o bien, para suplantarlo. Un volante con despliegue, capaz de recuperar la pelota como el mejor y luego entregarla al pie o salir con un lujo. Y que, además, había llegado para luchar por un lugar, sabiendo que la adaptación a su casa no sería un problema.

Seis minutos duró -también- la fluidez de este nuevo River, que pareció haber perdido un poco la cabeza y no fue el mismo. Si uno se deja llevar por la tranquilidad que irradió Demichelis con su postura de manos en los bolsillos, probablemente pueda pensar que se va muy satisfecho en su debut. Pero por dentro, sabe que hay varias cosas para corregir. Lógicas, claro: el entrenador lleva apenas nueve días de entrenamiento con sus jugadores y darle una identidad al equipo tarda bastante más. A su favor, más allá de la derrota por penales tras el 0-0 en los 90′ ya se empezaron a ver destellos de lo que será el River 2023…

Para empezar, el esquema: tal lo adelantado durante la pretemporada, Micho paró una alineación con dos extremos bien marcados (Simón y Solari en el primer tiempo, Paradela y Suárez en el segundo), con Borja/Beltrán como única referencia en el área. A partir de ahí, la búsqueda fue clara: cada vez que controlaba algún volante, la intención era encontrar a alguno de los que iban por afuera, fundamentalmente en la etapa inicial. Control para luego explotar y atacar por las bandas. Fue la intención, pero no salió del todo bien porque muchas veces los extremos quedaron algo marginados, debiendo apostar por la individualidad.

El tema fue el apoyo con los laterales, quienes generalmente se encontraron contenidos o hasta trepando por el medio (Casco lo hizo en reiteradas ocasiones). En los mejores minutos de River en el partido, que fueron en el primer tiempo, Solari llevó más peligro, pero por el lado del tándem Simón-Herrera hubo algo más de juego asociado. Tanto la finalización como la forma en la que queda parado el equipo y la extraña posición del enganche serán temas a corregir para un Demichelis que seguramente cuando levante la copa en Nochebuena estará pensando en cómo suplantar a Kranevitter.

Porque sí, la preocupación pasa por el refuerzo, por el gran talento de las Inferiores. Que pase el menor tiempo afuera de las canchas le ganó al debut del entrenador post Gallardo…(ole.com)