Brasil armó una batucada de goles y gambetas: venció sin esfuerzo a Corea del Sur y está en cuartos.

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Al equipo de Tité le alcanzó y le sobró para resolver el partido en 45 minutos. Fue 4 a 1. Ahora, enfrentará a Croacia.

Suenan los tambores en el Estadio 974 y se arma la batucada. Bailan los hinchas en las tribunas teñidas de amarillo. Baila Neymar en su regreso después de dos partidos ausente por un esguince de tobillo. Y hasta se da el gusto de bailar Tité en su corralito del banco de suplentes. Baila Brasil al son de las gambetas y de los goles ante una Corea del Sur que no logró hacerle sombra. La Verdeamarela desfiló hacia los cuartos de final con un 4-1 que estaba resuelto en un tiempo.

Tan sobrado estuvo el scratch que se dio el lujo de cambiar al arquero en el tramo final para que Weverton pudiera decir que atajó en el Mundial. De este modo, los 26 futbolistas brasileños disputaron minutos en lo que va de la Copa. Ahora, enfrentará a Croacia (superó por penales a Japón) el viernes.

En poco más de media hora, Brasil ya estaba cuatro goles arriba. Así, sin esfuerzo alguno. La superioridad de jerarquía individual y grupal fue demasiado notoria. Corea no pudo ni siquiera competir. No hubo caso. La fiebre amarilla no tuvo piedad y volteó a su rival muy rápido.

No iban ni siete minutos y Vinicius ya estaba celebrando el primero de la estrellada noche árabe. Fue tras una arremetida de Raphinha por la derecha, que dejó en el camino a Kim Jin-Su y metió una bola que cruzó toda el área y le quedó al del Real Madrid por el otro lado para definir en soledad.

Un ratito después, Jung Woo-Young lo tocó apenas en el área a Richarlison y el árbitro francés, Clément Turpin, pitó penal. De movida no pareció, pero en la reiteración se detectó el contacto, por eso el VAR no debió intervenir.

Neymar se hizo cargo de tomar carrera, hacer algunos amagos y pasarla literalmente a la red con un toque sutil hacia la izquierda de un arquero que se movió mucho antes y se quedó clavado al momento de la verdad. Así debutó como goleador Ney en Qatar 2022. Se convirtió en el tercer brasileño en marcar al menos un gol en tres Mundiales diferentes. Se unió a Pelé y Ronaldo.

De O Rei se acordaron en la tribuna al desplegar una bandera con su imagen y la leyenda en inglés: “Get well son” (“Recuperate pronto”, en castellano). Neymar, con 66 tantos en la selección, quedó a uno de alcanzar al tricampeón del mundo que pasa por algunas complicaciones de salud por estas horas.

La fragilidad asiática hizo todo muchísimo más sencillo para los dirigidos por Tite. No tuvo que presionar tanto Brasil para generar los errores no forzados de los hombres comandados por el portugués Paulo Bento. Richarlison hizo el tercero.

Y un contraataque preciso (por otra falla garrafal de Corea en el medio) culminó con el cuarto: Richarlison tocó para Neymar, que abrió para Vinicius, que se frenó para levantar la cabeza y darle el pase por arriba a Lucas Paquetá. El volante pisó el área en solitario y de primera la mandó adentro.

Corea pudo pasar la mitad de la cancha un par de veces y fue Hwang Hee-Chang quien casi convierte (un remate y un desborde por la banda zurda, ambas desactivadas por Alisson). ¿Y Son, la figura coreana? Poco y nada logró hacer. La máscara protectora que usa en su rostro esta vez le sirvió para esconderse del papelón.

Ese primer tiempo pudo terminar incluso con más goles. Paquetá y Raphinha se perdieron situaciones de gran riesgo. Los espacios abundaban en la defensa de Corea y los sudamericanos entraban por todos los frentes, sin resistencia. Por eso, el elenco de Asia decidió cortar la hemorragia. Son abandonó la posición de punta y se dedicó a volantear por la derecha para armar una línea de cinco mediocampistas que pudiera proteger más a la defensa.

De todos modos, Brasil salió a jugar en Havaianas el complemento. Dosificó energías y bajó varios cambios. Así y todo, Raphinha contó con oportunidades para anotar el suyo, pero el arquero Kim Seung-Gyu se lo negó.

La dejó venir Brasil a Corea. Y el equipo vestido de rojo fue. Marquinhos salvó dos veces en la misma jugada tras otro tiro de Hwang Hee-Chang. Hasta que llegó el descuento: un zurdazo potente del ingresado Paik Seung-Ho desde afuera del área.

Ese gol fue anecdótico. Brasil no ganó por una goleada histórica porque prefirió regular sus fuerzas y guardarlas para lo que viene. Con 45 minutos le alcanzó y le sobró para bailar a Corea del Sur y meterle ritmo de batucada al Mundial. (clarin.com)