River tuvo que esperar hasta el final para ganarle a Libertad y mantener el puntaje ideal en la Copa Libertadores

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River pudo haber goleado pero terminó ganando por la mínima ante Libertad en Paraguay. Sufrió más de la cuenta el equipo de Martín Demichelis, aunque se volvió de Paraguay con los tres puntos al imponerse 2 a 1 para ser el líder del grupo H de la Copa Libertadores. Así, empezó a curar sus heridas tras el golpe de la eliminación con Boca en la Copa de la Liga. Todo gracias al pibe Franco Mastantuono, que reapareció tras una lesión y le dio una alegría al Millonario.

No se entendía cómo River se había al descanso del entretiempo con el partido empatado. Por la gran cantidad de situaciones de gol que tuvo y porque por momentos fue un aluvión que arrinconó a Libertad contra su arco. Pero, en verdad, si se lo analiza fríamente, se encuentran las explicaciones.

Una de ellas fue por la muy buena actuación del arquero Rodrigo Morinigo, que atajó tres pelotas de gol; otra por la impericia; también tuvo mala fortuna en alguna jugada, pero, fundamentalmente, River pagó caro las distracciones.

No solo pecó de distraído en ataque. También, en defensa. Y quizás ya debería rever Martín Demichelis el sistema de marcar en zona en los corners en contra. Y mucho más si juega contra un equipo cuya principal arma es la vía aérea.

River ganaba con tranquilidad hasta que de un tiro de esquina llegó el empate de Libertad. El centro de Sanabria sobró a González Pirez y llegó Espinoza libre para atacar la zona de Borja y meter un cabezazo formidable. Libertad alcanzó con facilidad ese gol que a River tanto le había costado.

En cambio, el equipo de Núñez tuvo seis chances de gol en menos de 20 minutos. Había convertido Borja pero se lo anularon a través del VAR porque tenía el botín derecho adelantado. En otra, Solari metió el taco y dio en el palo aunque si era gol se lo hubieran anulado porque estaba en posición prohibida. Pero iba a tener revancha el puntano. Tras un centro al ras de Aliendro, se tiró con los pies para adelante y ubicó la pelota junto a un palo.

River ganaba merecidamente y parecía que iba a liquidar el partido en la primera mitad. Pero no. El equipo, estructurado en un 4-2-3-1, y con mucho juego interno, empezó a quedarse y, por ende, a perder peso en ofensiva. Solari, de lo mejor en esos primeros minutos, se desgastó con el ida y vuelta, Barco empezó a navegar en la intrascendencia y Echeverri esta vez estuvo discontinuo e impreciso, más allá de sus intentos. Hubo sí un gran despliegue de Aliendro, tanto en ataque como en defensa.

Para el complemento, Demichelis apostó por Mastantuono en lugar de Echeverri. Y también llegaron otros cambios con el correr de los minutos. Ingresaron Fonseca, Nacho Fernández y Lanzini. ¿Los que salieron? Villagra, Barco y Aliendro. Y más tarde, Colidio por Solari. Es decir, figurita por figurita. Así son las modificaciones de Demichelis en la mayoría de los partidos. Carecen de sorpresa.

A pesar de ello, lo que sí logró el técnico fue renovar las energías a partir de piernas más frescas. Y River volvió a juntar pases y a elaborar jugadas de ataque. Pero Libertad defendió con fiereza cada intento de los de Núñez. Y, con sus limitaciones, también se animó.

Se le iba el partido a River hasta que a falta de diez minutos volvió a buscar por adentro, como al principio del partido. Y se juntaron Colidio, Lanzini y el pibe Mastantuono, quien hizo gala de algo que pueden hacer los futbolistas de su talento. Con un remate suave, deslizó la pelota por el único espacio donde podía meterse, y con la ayuda de un desvío en un jugador de Libertad, el balón terminó en la red. Así, el juvenil redondeó una buena actuación. Había entrado muy bien. En los primeros minutos estuvo cerca de convertir también tras una larga corrida.

Con Libertad jugado, River, con un Lanzini activo, tuvo la chance de sellar el partido. Borja perdió el duelo con Morinigo y Colidio definió mal tras un pase de Mastantuono. Aun así, consiguió un gran triunfo y empezó a curarse. (clarin.com)